MEDIOS AUDIOVISUALES

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T.L.: Medios audiovisuales: ¿Por qué la gente ve TV?, y ¿qué ves tú en MTV?

B.S.: La gente mira televisión por la misma razón que escuchó radio, leyó y lee diarios. Cuando surgen, los medios de comunicaciones modernos encuentran un público que va a responder a ellos. Yo creo que la pregunta sobre la televisión debería llevarnos hacia atrás, a pensar ¿por qué fueron populares los diarios modernos entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, y hasta hoy día? ¿Qué descubrieron esos diarios como géneros y como formas que tocaron algo que estaba en las culturas populares y que transformaron en géneros literarios? Por ejemplo, la noticia policial se convirtió en un género periodístico, tocó un elemento que estaba en las culturas populares, que era el viejo gusto por las historias de bandidos y criminales, que uno puede ver en los grabados populares, en los viejos almanaques en América Latina que circulaban desde el siglo XIX, o que uno puede ver en la historia de Martín Fierro, en la de Juan Moreira.

Tenemos que meter la televisión dentro de una historia de los medios de comunicación que empieza con una historia de medios escritos. El mundo audiovisual introdujo en los últimos treinta años un cambio cualitativo porque reorganizó el mundo de la comunicación escrita. Una de las definiciones que podríamos hacer de posmodernidad es la reorganización por parte del mundo audiovisual, básicamente de la televisión, de los medios de comunicación escrita y la forma en que nosotros vemos hoy qué sucede en la televisión, la forma en que la noticia del diario repercute en la televisión, vuelve al diario, la forma en que se alimentan en un camino de doble vías, digamos, doble banda: los medios de comunicación escritos y los medios de comunicación audiovisuales.

Después la cuestión tiene que ver con las calidades de esos medios: el diario Crítica, el diario El Mundo fueron grandes diarios populares que implantaron muchas de las formas del periodismo moderno; así también uno puede decir que la televisión tiene categorías y calidades diferentes y que como está obligada a cubrir muchísimas horas de transmisión, el nivel de su calidad es muy fluctuante. Imaginemos un diario que en vez de tener ochenta páginas tuviera ochocientas; imaginemos lo que es llenar cuatrocientas, setecientas, ochocientas páginas diarias. El nivel de calidad bajaría inmediatamente porque no se puede producir esa cantidad de escritura. El hecho de que la televisión esté obligada a cubrir prácticamente las 24 horas con programación, baja inmediatamente la capacidad de producir cierta calidad de escritura. La televisión recurrió, en primer lugar, al cine, pero muy rápidamente también de lo que hoy acostumbramos a llamar reality shows o talk shows o shows de la verdad, es decir, necesitó la incorporación de todo aquello de la vida cotidiana. El directo que es el noticiero de televisión fue la gran solución para esa programación ininterrumpida. Lo monstruoso de la televisión es que tiene que estar prendida las veinticuatro horas y que no hay nada prendido las 24 horas del día, excepto la conciencia de Dios, que funcione bien. Para estar 24 horas prendido siempre, salvo Dios, tiene que funcionar mal.

Un caso con el que se podría establecer una diferencia es MTV, donde se produce material especialmente para esas 24 horas; es una especie de gigantesca nave interplanetaria produciendo ese material las 24 horas y donde ese material se acopla con las estrategias de difusión y venta de cada uno de los discos de cada una de las personas que aparecen allí. De todas maneras yo creo que la cuestión es por qué la sociedad contemporánea es una sociedad que está anclada en una repetición de 24 horas sobre 24 horas en los medios de comunicación. Por qué era aceptable que se leía el diario una hora por día, y por qué es inaceptable que estemos 24 horas cubiertos con esta especie de atmósfera de imágenes televisivas que rodea el planeta. Para el mercado esto parece ser la mejor estrategia de maximización del lucro, pero la idea de que no teníamos un diario por minuto en 1920 y que hoy tenemos prácticamente un noticiero por minuto es la idea de que hay un mercado que se expande no sólamente en un sentido espacial, sino en un sentido temporal, que necesita ocupar temporalmente todo el curso de la vida humana. Una expansión de tipo temporal no puede dar sino resultados que son en muchos casos muy malos.

Yo no soy una propagandista de la idea de que la gente hace con lo que recibe lo que quiere. Yo creo que la gente hace con lo que recibe lo que quiere que está dictado por las leyes de aquellos materiales que recibe, es decir, si yo recibo ladrillos no puedo construir jugo de naranja con eso, si yo recibo ladrillos a lo sumo podré construir una pared y si recibo jugo de naranja no puedo construir un pato asado. Puedo hacer modificaciones: si recibo jugo de naranja puedo tomarlo con hielo o sin hielo, con un agregado de agua o sin un agregado de agua, pero lo que no puedo modificar es la sustancia de aquello que recibo. La libertad se ejerce sobre algo que ha sido dado y sobre todo se ejerce sobre el mandato de que aquello que ha sido dado cubra la totalidad de nuestras horas; el mandato de un mercado en progresiva expansión que, si pudiera expandirse, si pudiera tener capacidad filosófica para alterar el tiempo, también se expandiría sobre esa alteración del tiempo