UTOPÍA

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T.L.: Pasemos a la última pregunta. Utopía: ¿Crees necesaria una utopía? ¿Cuál sería tu utopía para la Argentina?

B.S.: Utopía es una palabra que con el tiempo fui queriendo menos por su carácter globalizador, digamos, totalizador, y ya hablamos de que estamos todos bajo la moda del fragmento y por tanto yo no me voy a sustraer de esa moda. El uso de la palabra utopía en los años 70 era un uso por momentos autoritario, en función de un mundo futuro que iba a poner todas las cosas patas para arriba, no importaba cómo se tramitara la salida del mundo presente. Por tanto, no es una palabra respecto de la cual yo me sienta cómoda. Al mismo tiempo hay que reconocer que en una palabra que tiene tal persistencia en la historia moderna, desde Tomás Moro en adelante, tampoco uno puede sacar de la mesa diciendo: bueno voy a decir desde ahora otra palabra que no sea utopía. Utopía es una palabra, es como una taquigrafía. Con la palabra utopía nosotros entendemos taquigráficamente cuál es el deseo. Mi deseo para la Argentina en este momento, y ese es muy modesto, porque la Argentina ha entrado de los años 90 en adelante en una crisis que no me permite ser optimista .

Yo creo que lo que viene para la Argentina en el futuro, en el mejor de los casos, es una década de un gran sufrimiento para aquellos que perdieron, para los derrotados, para los que salieron del sistema de trabajo, para los que se perjudicaron en la redistribución de los años 90. Por tanto, mi utopía es muy, muy módica respecto de la Argentina: sería disminuir el sufrimiento, disminuir al máximo el sufrimiento de los que perdieron, reducirlo al máximo en el tiempo, aún reconociendo que se va a extender en el tiempo y que va a ser difícil disminuirlo y encaminar esa sociedad hacia una que pueda autorregular sus conflictos, responder a sus instituciones, respetar sus pactos, ser menos proclive a la corrupción de lo que ha sido hasta este momento. Cuando digo esto veo que me coloco muy lejos de lo que son mis deseos más utópicos: una sociedad tendiente a un igualitarismo económico y social mucho mayor. Pienso que la Argentina ha quedado dividida de tal modo que los ideales igualitaristas hoy se han restringido a la demanda de menor sufrimiento y de reparto un poco más equitativo.

T.L.: Muchas gracias Beatriz Sarlo por la paciencia.

B.S.: No, gracias a ustedes por las preguntas.