ACELERACIÓN

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AGROPEUCARIO, SECTOR

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Me gustaría preguntarte sobre un fenómeno que a mi me llama mucho la atención, es lo que yo llamo "acelerada sucesión presidencial" en la Argentina. Desde la presidencia de Bartolomé Mitre en 1862 hasta la actual de Nestór Kirchner hubo 47 presidentes, lo que hace en 141 años un promedio de tres años de mandato por cada presidente. ¿Cómo se entiende este fenómeno?

Primero creo que, como todo promedio, es absolutamente construido. Y construido, en este caso, sobre grandes discontinuidades. Creo que no podemos decir, desde el punto de vista histórico, que este promedio sirve para explicar 150 años. En primer lugar, porque yo diría que es al revés. Desde 1862, que uno podría decir, se completó el proceso de la Argentina como unidad política, hasta 1930, la Argentina tuvo sucesión presidencial absolutamente impecable. Todos los presidentes fueron elegidos por elecciones salvo el primero, Mitre, que también fue elegido, pero que de alguna manera había logrado su triunfo por las armas, pero a partir de ahí hasta el '30, cuando se da el primer golpe de estado, todos los presidentes fueron elegidos por voto, lo cual es bastante sorprendente visto el récord posterior, y visto incluso otros países latinoamericanos. Hubo sí en ese período sucesiones más cortas pero porque se murieron los pobres hombres, como el caso de Luis Sáenz Peña, pero lo sucedió el vicepresidente, de manera que desde el punto de vista institucional, no hubo ninguna interrupción; o porque algunos renunciaban porque estaban muy viejitos. A partir del '30 es otra historia política la de la Argentina, y creo que hay otro corte en el '83. O sea, yo diría que hay tres "grandes" períodos políticamente hablando desde la pregunta tuya: uno de 1862 a 1930, otro de 1930 a 1983, y otro que va de 1983 hasta ahora. Sospecho que ese promedio esta muy aumentado también por lo que pasó el año pasado: hubo 5 presidentes en tres días...

No, no?

No lo tomaste, ah, bueno. El período 30/83 es el período, desde el punto de vista no sólo de la democracia sino de las instituciones republicanas, más conflictivo. Y si bien ahí tenemos diez años de gobierno de Perón que uno no puede decir que es corto, sino demasiado largo, de todas maneras lo que tuvimos durante todo ese período fue claramente un debilísimo sistema republicano. La democracia es un poco más complicada de analizar, pero desde el punto de vista de las instituciones republicanas que establece la constitución, fue un período absolutamente débil en el cual se sucedieron gobiernos electos en elecciones a veces fraudulentas, a veces donde había prohibición de un partido, como la elección de Frondizi o la elección de Illia, que fueron elecciones donde el partido Peronista estaba prohibido, con lo cual una parte de la población no estaba representada. Otros momentos de gran persecución de la oposición, aunque las elecciones fueron limpias como en el caso de Perón, y después los gobiernos militares, con lo cual toda pretensión de institucionalidad republicana hay que dejarla de lado, es decir, es un momento de grán debilidad del sistema republicano. Creo que hay un nuevo cambio en el 83, por que creo que realmente los últimos 20 años han sido años de cierta institucionalidad. Quizás el momento más débil fue el de renuncia de De la Rúa, pero de todas maneras, aún en ese momento, se respetaron absolutamente todas las reglas de sucesión presidencial. Y creo que no hay, en ese plano, como vos decís, esta sensación de sucesión de presidentes porque sí. Creo que el tiempo de la política en general es un tiempo bastante más acelerado que el tiempo de la economía o el tiempo de la sociedad. Y creo que en la Argentina es particularmente acelerado, pero no sólo por el tema de las sucesiones presidenciales, creo que las características del sistema político y también de la cultura política argentina, de una tradición de bastante participación política de la población aún en momentos de dictadura, han llevado a situaciones de cambios rápidos y de aceleración del tiempo como decís vos. Al punto tal que yo, cuando vine aquí, no hubiera predecido nunca que íbamos a tener a un presidente que iba a cambiar de alguna manera la ecuación política, que iba a ser capaz de generar hechos nuevos, etc. Entonces, hay una aceleración efectivamente. Y hay una cosa que tenemos... no tengo explicación para eso. Creo que la explicación habría que buscarla por el lado de la combinación de las debilidades institucionales del sistema político con una cultura política de mucha participación y de mucha intervención de actores en el escenario político. Pero es una explicación muy tonta.