MESTIZAJE Y CODIGOFAGIA

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RE-DESCUBRIENDO A MARX

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Mestizaje

El concepto que aparece para pensar la historia de la cultura como una historia de la interpenetración de las identidades es el concepto de mestizaje. Problema que se daría más bien en el terreno de la construcción simbólica, como un problema de combinación de códigos y elaboración de subcodificaciones para el código general de lo humano, y de la combinación y el entrechoque de estos subcódigos.

Se trata de mirar este fenómeno del mestizaje como un fenómeno de códigofagia -como planteo yo en algún lado, es decir, de un proceso en el cual los distintos códigos del comportamiento social, al encontrarse lo que intentan es devorarse los unos a los otros. En la historia de América Latina, este fenómeno de mestizaje, este proceso de devorarse los códigos los unos a los otros es tal vez el fenómeno más característico. La fundación de América Latina es en sí misma una fundación mestiza. El acto con el que comienza a existir, consiste justamente en el proceso mediante el cual el código europeo "devora" los restos del código prehispánico, al mismo tiempo que es carcomido y transformado por esos restos que él, como código dominante, intenta integrarse a sí mismo.

La función protagónica de los indios en la reconstrucción de la civilización europea en América es tal vez lo más interesante de este proceso. Son ellos, los que reconstruyeron, no su código, sino el código de los europeos. Son ellos los que, al hacerlo, lo transformaron esencialmente desde dentro. La consideración de este proceso como interconexión "devorante" entre códigos me parece a mí que es mucho más adecuada que la que ve en él una mixtura o un híbrido, el injerto de una substancia cultural en otra.

Mestizaje: Codigofagia. Conquista

El proceso de mestizaje es un proceso lleno de violencia; las identidades culturales no se encuentran para resolver o dirimir sus diferencias en una mesa redonda, sino para devorarse las unas a las otras, para golpear una a otra hasta dejarse inerme y devorarse. Es un proceso muy doloroso históricamente. Ya en el siglo XVII es la tragedia de la destrucción de las culturas prehispánicas, la que prevalece en la mínima población indígena que quedó después de la devastación del siglo XVI. Y es esta situación de desesperación la que los lleva, imposibilitados de reconstruir su propia civilización, a reconstruir la civilización europea devorándola desde adentro y construyendo de esa forma la peculiaridad de la cultura latinoamericana. Esto podemos observarlo en la reconstrucción de la lengua española como español americano.

El mestizaje no es, pues, un fenómeno tranquilo, de mezcla o de combinación, como en probeta, de distintos colores o sustancias; es un fenómeno violento cuyo antecedente, por lo demás y este es un dato terrible, no ha terminado en la América Latina. Tomemos por ejemplo la situación de los indios en los Andes, que describen el hecho de que vivimos una historia que no se ha completado, es la historia de la conquista.

Encerramos el hecho de la conquista en el siglo XVI, pero no es verdad, la conquista todavía no ha terminado. Desde comienzos del siglo XIX, los estados latinoamericanos retomaron el proyecto de la corona española de sustituír el mundo americano por el mundo europeo. Los pueblos que no pudieron ser exterminados fueron expulsados de sus regiones y obligados a vivir en regiones inhóspitas, donde debieron resguardar sus restos culturales en pésimas condiciones. Los herederos de ellos son los que ahora reaparecen en el escenario de América Latina, para su última defensa, antes de ser conquistados definitivamente, es decir, son los indios que ya no pueden restablecer, reconstruir su propia identidad y en ese sentido, lo que se percibe justamente y como fenómeno negativo del mestizaje es esto: la imposibilidad de reconstruirlos. Los indios de hoy en los Andes ya no pueden reconstruir el incario; los mayas de hoy no podrían ya reconstruir su sociedad, sus religiones, sus lenguas. Es imposible, todo eso está perdido, o peor aún, como una herida abierta, está terminando de perderse. Esa pérdida es una llaga que está sangrando desde hace siglos y que no tiene la salida ideal que uno podría imaginar, la de recomponer el mundo prehispánico; y sin embargo los restos de esas culturas continúan allí siendo completamente destruidos.

Podríamos decir, que junto al embate del mestizaje moderno que viene de las ciudades latinoamericanas, tiene lugar también un proceso de mestizaje que viene de los propios indios. La afirmación de que los indios que resisten actualmente son indios puros es una afirmación mentirosa; porque ya no hay un solo indio puro, ni en los Andes, ni en Chiapas, ni en ninguna parte; todos son ya indios que se mestizaron ellos a su manera, que "devoraron" el código occidental en la medida de sus posibilidades y que se constituyen ya en sociedades mestizas también.

En ese sentido creo que es necesario reconocer que el fenómeno del mestizaje es un fenómeno trágico, violento, doloroso, y que no es un fenómeno que quedó en el pasado sino que está ahora aquí en el presente. En este momento, nosotros y las repúblicas a las que pertenecemos, estamos apenas completando la tarea de Cortés y de Pizarro, estamos terminando con los indios, estamos apenas finiquitando esa tarea histórica de larga duración, la conquista, que es obviamente una tarea de genocidio. Y sería muy hipócrita plantear que no tenemos nada que ver con eso, en la medida en que somos miembros o ciudadanos de los estados nacionales latinoamericanos, estamos comprometidos con el proyecto de la corona espanola de destruir y conquistar. Estamos apenas terminando la conquista.